La villa medieval de O Castro, en O Barco de Valdeorras, vivió, una vez más, una de las noches más singulares de la Semana Santa gallega. Cientos de vecinos acompañaron en silencio a la Virgen de la Soledad en una de las tradiciones más emotivas e irrepetibles de la comarca: la Procesión de los Caracoles. Un entorno que OAU Arquitectura, oficina de arquitectura, urbanismo y planificación, conoce bien, al haber desarrollado el proyecto de rehabilitación del Bien de Interés Cultural de la fortaleza medieval que preside este núcleo histórico.
Una tradición nacida de la necesidad y el ingenio popular
La procesión de la Soledad, conocida también como la de los caracoles, es una tradición única de la Semana Santa que se celebra en la noche del Viernes Santo en la villa de O Castro. Su origen se basa en la necesidad y el ingenio popular: antiguamente, la aldea carecía de alumbrado público y los vecinos no disponían de suficientes velas o faroles para iluminar el paso de la Virgen de la Soledad por sus empinadas y estrechas calles.
Para solucionar este problema, los habitantes comenzaron a recolectar caparazones vacíos de caracoles durante todo el año. El procedimiento tradicional consiste en limpiar las conchas y rellenarlas con aceite o grasa, introduciendo después una estopa o mecha de algodón que, al encenderse, funciona como una pequeña lámpara de aceite. El resultado es un espectáculo de luz tenue y mística que guía a la imagen de la Dolorosa por el corazón del casco histórico.
El ritual de la oscuridad y el fuego
A las diez menos cinco se apagaron todas las luces del pueblo y, a las diez, la Virgen salió de la capilla en dirección al Pazo, donde estaba preparado un pequeño altar. Allí se detuvo, se rezaron unas oraciones y, tras realizar tres reverencias, la comitiva continuó el recorrido hacia la capilla por la parte alta del pueblo. A medida que avanzaba la procesión, se iban encendiendo los caracoles con sopletes situados a lo largo del recorrido.
Otra peculiaridad de esta procesión es el canto del Miserere. Las primeras notas se entonan en la iglesia y, a lo largo del recorrido, el silencio es absoluto, solo roto por la voz grave de los hombres que acompañan a la Virgen.

El BIC de O Castro: patrimonio vivo en proceso de recuperación
Este enclave tan cargado de historia es también el escenario de uno de los proyectos de patrimonio más relevantes en los que nuestro estudio de arquitectura ha trabajado. El proyecto de rehabilitación del BIC de la fortaleza de O Castro, en el municipio de O Barco de Valdeorras, consiguió financiación del Ministerio de Fomento y ha evolucionado a lo largo de varias fases sucesivas. La torre, construida entre los siglos XIV, XV y XVIII, fue declarada Bien de Interés Cultural en 1994. Las intervenciones han abarcado desde la consolidación de sus muros hasta la adecuación de los viales históricos del entorno, recuperando el tejido urbano de la villa-fortaleza con criterios de integración patrimonial.
Que la Procesión de los Caracoles siga iluminando cada Viernes Santo las calles de ese mismo entorno rehabilitado es la mejor prueba de que arquitectura y tradición pueden caminar de la mano, preservando juntas la memoria viva de un lugar.